domingo, 16 de septiembre de 2012

Los avances tecnológicos en la moda


Tecnología y moda a la vanguardia


"Fibras bajo la lupa, innovaciones al descubierto. Materiales que repelen la suciedad, calefaccionan o refrigeran, liberan perfume cuando sienten el calor corporal, emiten música, se encienden y hasta... vuelven invisible al usuario. Algunos de estos desarrollos están en etapa experimental, otros sólo esperan una mejor ubicación en el mercado masivo para poder venderse a precios accesibles." 

Se llaman “telas inteligentes”. Todo comenzó cuando la industria textil descubrió que la fibra con la que se fabrican las telas podía ser modificada genéticamente. De esta manera, consiguió que en su estructura se incorporaran componentes farmacológicos. A partir de allí, sólo la capacidad creadora del hombre resulta un límite respecto de las posibles aplicaciones.

Se espera que, en un futuro no muy lejano, las telas puedan medir la temperatura corporal, actuar como analgésicos frente a un dolor de cabeza, alejar mosquitos de las pieles sensibles o comportarse como energizantes para cuerpos cansados.

Por otra parte, al mejor estilo Misión Imposible o James Bond del Siglo XXI, algunos fabricantes están diseñando trajes con receptores GSM, camisas con teléfonos móviles, bikinis con mini reproductores de música y ropa interior con vigilancia fisiológica.

En principio, estas nuevas tecnologías estarán destinadas a aquellos grupos sociales con mayor vulnerabilidad, es decir, aquellos que requieren cuidados especiales: bebés, ancianos, soldados, astronautas y enfermos.
Las telas antiácaros que protegen de las agresiones de estos arácnidos presentes en el polvo del hogar y, especialmente, en las alfombras podrán ser utilizadas para ropa de cama y de higiene personal y así, prevenir alergias, posibles brotes o algo tan importante como el asma.
El sudor en los pies y sus consecuencias podrán ser evitados gracias a un género llamado colmas con el que pueden fabricarse medias. Su virtud consiste en eliminar la humedad de la piel y trasladarla a una capa externa de la tela donde se evapora rápidamente. A su vez, el tejido permite conservar el calor durante los días de frío.
Lo último: para solucionar la eterna pregunta existencial “¿qué me pongo?”, algunas tiendas están desarrollando un chip especial que se incorpora al vestuario y ofrece información sobre posibles combinaciones o cuidados para el lavado.


Viéndolo desde un punto de vista más científico o tecnológico podríamos asumir que la industria de la moda está pensando en grande pero basándose en lo más pequeño, puesto que la mayoría de sus innovaciones  logros más grandes son estudiados desde microencapsulados, nanotecnologías y microelectrónica.
Hilos atómicos. La nanotecnología trabaja a escalas atómicas y ha descubierto que si un material se lo altera a nivel molecular obtiene funciones completamente diferentes a las originales. "La industria textil utiliza la nanotecnología para desarrollar nuevas aplicaciones en materiales -explica Patricia Marino-. Por ejemplo, se incorporaron nanopartículas de cerámica a las fibras de un tejido para lograr un textil térmico: las partículas absorben el calor durante el día y lo liberan por la noche. Otro ejemplo, la plata es un poderoso antimicrobiano cicatrizante. La incorporación de estas nanopartículas en las fibras produce telas que son ideales para usar en hospitales y, sobre todo, en la recuperación de quemaduras." La nanotecnología está avanzando a tal velocidad, que ya existen fibras de tamaño atómico que pueden mezclarse con fibras naturales sin alterar sus cualidades. Además, las fibras ultradelgadas pueden mezclarse entre sí para formar hilos con múltiples características.
Microcápsulas. Son minienvases que se incorporan a la estructura de los tejidos y permiten que la prenda obtenga beneficios de sustancias que en algunos casos se encuentran en estado líquido. Por ejemplo, las telas térmicas con microcápsulas de parafina. Si la temperatura varía, la parafina cambia de estado, de sólido a líquido (o viceversa), logrando, de esta forma, mantener una temperatura constante. O sea, si afuera hace un frío invernal, la campera se mantiene en unos cálidos 20°C. Si en cambio hace un calor tropical, la campera continúa en unos refrescantes 20°C. En Europa se realizan camperas hechas casi en un 100% con esta tela y, también, opciones más económicas que sólo poseen un retazo en la nuca, para generar una sensación confortable.
Otra sustancia que portan las microcápsulas son colorantes que reaccionan con la temperatura, de forma que cuando la temperatura cambia, cambia el color de la prenda logrando todo un abanico de posibilidades decorativas. En mercados del Primer Mundo también se comercializan telas con microcápsulas de perfume o aloe vera, que se liberan con el calor del cuerpo.
Microelectrónica. Se denominan textiles inteligentes porque son capaces de experimentar un cambio frente a los estímulos del exterior o bien dar una respuesta en función de las necesidades del usuario. La mayoría de estos textiles están relacionados con la microelectrónica y para que lleguen al público masivo sólo es preciso que puedan producirse en escala.
Camperas con las que se puede programar una agenda. Camisetas que toman la presión arterial y el ritmo cardíaco. Sacos que, gracias a una cámara, reflejan en la parte delantera lo que sucede en la posterior, de modo que el saco parece invisible. Chalecos que avisan cuando se acerca una bala o hacen sonar una alarma ante cualquier situación de peligro. La electrónica ya no precisa de materiales rígidos y la industria textil le da un material nuevo flexible, confortable. Las nuevas prendas tendrán conexiones de tan baja energía que sería imposible recibir descargas eléctricas aun cuando se moje.
En fin, la cuestión es: ¿Qué cambios en la forma de usar y mostrar la ropa traerá el uso masivo de este tipo de fibras en el futuro?  

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